Texto 8 

1. Resumen

Fernando y Urbano hablan sobre el futuro. Fernando aspira a ascender socialmente sin ayuda de nadie. Quiere que su vida actual cambie, abandonar la miseria de su entorno. Sin embargo, Urbano le explica que este cambio que desea le supondría un enorme esfuerzo personal, un sacrificio que probablemente no tendría la recompensa esperada. En definitiva, Urbano no tiene esperanza en que Fernando logre su propósito, ya que no lo cree capaz de realizar un esfuerzo tan grande.

(77 palabras)

2. Tema y estructura

2.1. Tema

El ascenso socio-económico es prácticamente imposible, ya que implica numerosos obstáculos y sacrificios personales.

(14 palabras)

2.2. Estructura

3. Comentario crítico

Nos encontramos ante un fragmento perteneciente a una de las obras teatrales más conocidas del literato Antonio Buero Vallejo, Historia de una escalera. El dramaturgo manchego presenta esta pieza al premio Lope de Vega en 1949 y obtiene el preciado galardón. Como consecuencia, la obra se estrena con enorme éxito ese mismo año en el Teatro Español. Por tanto, Buero Vallejo atrae al público ya desde su primera representación, y ello a pesar de que nos encontramos ante un teatro realista de denuncia social.

Por tratarse Historia de una escalera de una pieza dramática, nos enfrentamos ahora a un fragmento dialogado entre Fernando y Urbano, que puede localizarse en el primer acto.

Estos dos personajes manifiestan una visión antitética de la vida, que en este texto se plasma en lo que atañe a sus ilusiones de futuro. Fernando representa al joven pequeño-burgués que sueña con ascender en la jerarquía social para desligarse del mundo de pobreza en que vive. Pero lo suyo son sólo proyectos imaginarios, en él no hay ni acción ni movimiento. Además, sueña con alcanzar su propósito de manera individual, sin contar con nadie. Esto es lo que Urbano, el obrero sindicalista, le reprocha. A través de su discurso intenta que Fernando comprenda lo utópico y egoísta de sus palabras. Aunque Fernando se aferra al tiempo, esperando un destino mejor, Urbano rechaza esta solución. Y es que Historia de una escalera es el drama de la frustración de los sueños, tanto por el peso del medio social como por la debilidad de los personajes para ser fieles a sus ilusiones. En definitiva, la problemática en la obra de Buero tiene una doble vertiente: social y personal, colectiva e individual.

Así pues, Buero está tratando un tema universal, que a todos nos afecta en mayor o menor medida. Nos referimos al anhelo por lograr una posición socio-económica estable, que no siempre llega. Ahora bien, lo que se plantea en este fragmento es el distinto camino que Fernando y Urbano han escogido para luchar por los mismos ideales: el primero opta por el individualismo, mientras que el segundo se decanta por el asociacionismo. Y decimos que Fernando y Urbano luchan por una causa común, aunque el segundo se muestre un tanto escéptico, porque ambos son producto de la invención de Buero que, sin duda, deseaba una mejora de la España del momento.

Buero plasma tanto en el fragmento como en toda la pieza su visión más íntima y subjetiva, al estar influido por su propia experiencia (su filiación marxista hizo que fuera preso político tras la Guerra Civil). Sin embargo, el hecho de cultivar el género dramático le da cierta libertad, pues le permite diseminar su visión de los hechos en distintos personajes, e incluso enfrentarlos como a Fernando y Urbano, para mostrar lo positivo y lo negativo de ambas visiones de la vida.

El fragmento que hemos comentado manifiesta una de las preocupaciones sociales de Buero Vallejo: el hecho de encontrar una salida al estancamiento, al inmovilismo en que se hallaba sumida la España de posguerra. Y para lograr que el lector extraiga esta conclusión acude acertadamente a la presentación de dos personajes en apariencia opuestos, pero inmóviles tanto personal como socialmente.

El autor, desde una vertiente social, fustiga, no sin sentir un profundo dolor, el desaliento, el fracaso, el irreal idealismo de esta colectividad. Buero presenta al espectador una radiografía de la sociedad española del momento, un testimonio directo de su circunstancia, una organización social consecuencia de la posguerra española, que parece proyectarse en la continua guerra que los personajes sostienen entre sí.

El mundo trágico que Buero presenta, tiene el mérito de haber ganado para la conciencia española, en las más diversas y difíciles circunstancias, un espejo donde poder mirarse a sí misma.

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