Texto 27 

1. Resumen

El poeta pregunta a su amigo Palacio por la llegada de la primavera a tierras sorianas, de las que se halla ausente, aunque parece conocer de primera mano todos los detalles referentes al paisaje, que describe minuciosamente. Finalmente pide al amigo que acuda a un lugar, El Espino, donde insinúa que se encuentra enterrado alguien a quien no menciona.

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2. Tema y estructura

2.1. Tema

Evocación emocionada del paisaje primaveral soriano, enaltecido por la presencia de alguien enterrado allí.

(14 palabras)

2.2. Estructura

3. Comentario crítico

El texto se incluye en el poemario Campos de Castilla (1912, 1917) de Antonio Machado, una de las obras más representativas del autor y de la Generación del 98. De ella destacamos dos aspectos importantes para la comprensión del poema: la visión emotiva de las tierras castellanas, motivo habitual de los autores noventayochistas, y la aparición de elementos biográficos que dan cierto hermetismo a la interpretación de algunos poemas.

Este es el caso de la serie referida a la muerte de la esposa del poeta, Leonor Izquierdo, aludida mediante pronombres personales e incluso por su nombre propio en alguna ocasión. Uno de los textos que componen esta serie es “A José María Palacio”. Llaman la atención en los dos últimos versos los siguientes detalles: se alude a un lugar, el cementerio de Soria, del que se da su topónimo, El Espino; encontramos también el posesivo su, del que nos falta el referente. También aparece el nombre propio Palacio, al que sí se califica como amigo. Comenzaremos el comentario por este receptor interno al que dedica el poeta su composición.

A pesar de que el poeta describe con detalle el paisaje, no lo hace directamente, sino por medio de preguntas al amigo. Emplea también verbos en futuro, con un valor de suposición Aún las acacias estarán desnudas / y nevados los montes de las sierras. Todo esto indica que se encuentra ausente de estas tierras, y que emplea la figura del amigo como un pretexto para rememorarlas. La ausencia del lugar amado parece intensificar la emoción del recuerdo. En los últimos versos le hace una petición, que analizamos a continuación.

Es en esta parte final del poema donde la descripción de la primavera soriana toma sentido y se pone en contacto con la verdadera intención del texto, que es la petición hecha al amigo de que suba al cementerio por él. Advertimos el pudor con que el poeta manifiesta el dolor por la pérdida de la amada, que no es mencionada directamente, sino por medio de una metonimia, su tierra. El valor de esta figura es doble: por un lado, el sentimiento se muestra contenido, moderado; por la otra, la tierra soriana descrita a lo largo del texto queda enaltecida por la presencia en ella de la amada desaparecida.

Encontramos también en estos dos versos dos adjetivos con un alto valor connotativo, tarde azul y alto Espino, que vendrían a reforzar nuestra interpretación. El adjetivo azul fue bastante empleado por los autores modernistas, entre los que se encontraba un Machado más joven. En esta corriente poética, el azul era considerado símbolo de lo infinito, de la ensoñación, de lo positivo. Este valor queda añadido a la tarde de primavera en que Palacio ha de subir al cementerio. Su nombre, Espino, es repetido. En el segundo caso se le da el calificativo de alto, que podemos interpretar denotativamente 'se sitúa en un lugar elevado', aunque resultan más sugerentes los valores connotativos que se dejan entrever: alto, porque está más cerca del cielo, y alto, porque está en un lugar privilegiado en importancia en el recuerdo del poeta.

Con la comprensión de los últimos versos, podemos encontrar la razón de la descripción de la primavera. A su llegada, las tierras del alto Duero reviven, lo viejo se renueva, la vida vegetal y animal vuelve a cubrir el paisaje antes nevado e invernal. Es este contexto vitalista el que elige el poeta para rememorar a su amada. La última parte, en que pide a Palacio que suba al Espino, comienza con alusiones a esta primavera Con los primeros lirios / y las primeras rosas de las huertas.

Se puede decir que las dos partes del poema se complementan: la primavera soriana cubre con su vitalidad y alegría el recuerdo de la amada desaparecida, que a su vez ensalza esa tierra con su presencia.

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